miércoles, 18 de noviembre de 2009

Mi primera edición de video

A continuación, mi primer trabajo de edición de video, como resultado de dos módulos sobre video digital abordados durante el diplomado Periodismo y nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC's).
En esta ocasión escogí como tema central a mi mascota: Sisy, una rottwailer de un año y siete meses.
video

lunes, 2 de noviembre de 2009

AMÉRICA fue mejor



Salvador Aguilera

México, D.F.; 25 de octubre de 2009.- Luis Ernesto Michel fue la figura del Clásico de Clásicos, partido en el que el América fue mejor, de eso no cupo la menor duda, aunque el 1-0 se quedó corto.
Si no llegaron más goles fue porque el portero de Chivas lo impidió, además de que el árbitro Mauricio Morales dejó de marcar un claro penalti a favor de las Águilas.
Hay que reconocer el ánimo de los dos equipos que dieron su máximo esfuerzo y demostraron que el Clásico sigue vivo. Fue un buen partido, con lleno en el estadio Azteca.
¡Clásico amarillo!
Con solitario gol de Aquivaldo Mosquera desde el minuto 3. Victoria que se da en el marco del aniversario 93 de las Águilas, y con estos tres puntos, el América está más que enfilado hacia la liguilla.
AMÉRICA, muy superior
No hay mejor manera de iniciar un partido que con un gol tempranero. El América tuvo esa fortuna a los tres minutos. Una anotación que fue un detonador para todos los americanistas que empezaron a brindar todo su apoyo. Aquivaldo fue el autor del gol y celebró con el balón rosa debajo de su playera.
América, con la confianza de estar bien parado en el terreno de juego y con la ventaja en el marcador, comenzó a jugar muy bien al futbol.
Al "Tepa" Solís se le cargó el trabajo y en un contragolpe americanista se ganó la amarilla por falta sobre Rosinei. El defensa rojiblanco se vio mal y estuvo peor en las siguientes jugadas. Nervioso, desubicado, inseguro y actuando al filo del reglamento, por lo que Raúl Arias de inmediato pensó en hacer su primer cambio.
América crecido sobre su rival tocó la puerta en varias ocasiones. Cabañas cayó en el área, pero no hubo penalti, que era lo que pedían los aficionados amarillos en la tribuna. Una afición bien conectada con su equipo.
Otra vez apareció Cabañas, ahora con un cabezazo directo al fondo de la red, pero sobre la línea de gol estaba el "Tepa" Solís, quien después de esta sensacional salvada se fue del partido. Su lugar lo ocupó Mario de Luna y el planteamiento defensivo del Guadalajara cambió. Esparza pasó al lado izquierdo y su lugar como lateral por el lado derecho lo ocupó Sergio Amaury Ponce, quien al inicio del partido había sido colocado más adelante como volante derecho.
América siguió igual, con la iniciativa en el encuentro, con un futbol vertical que le estaba agradando a la tribuna como el jugadón que se sacó Enrique Esqueda. El americanista hizo ver mal a Héctor Reynoso, para después ponerle un buen centro a Reyna. Una jugada que olía a gol y que merecía serlo por su fabricación, sólo que una clara mano de del "Chore" Mejía impidió que el cabezazo de Reyna terminara en el fondo la red. Un claro, clarísimo penalti que no marcó el árbitro Mauricio Morales.
A estas alturas, el ambiente en la tribuna estaba al máximo. Había sido un buen Clásico, abierto, intenso, aunque en lo futbolístico, mejor el América que el Guadalajara, muy limitado ofensivamente, sin inquietar la portería de Guillermo Ochoa.El cierre del primer tiempo fue espectacular con la atajada de Luis Ernesto Michel en un remate a quemarropa de Ángel Reyna, quien había recibido un regalo de Cabañas para marcar el segundo gol, que no llegó porque Luis Ernesto Michel lo impidió. Un primer tiempo que era para un marcador más abultado para el América que tuvo que conformarse con el 1-0.
Otro partido
Para el segundo tiempo, Omar Arellano entró al campo de juego. Raúl Arias tenía que arriesgar a pesar de lo peligroso que había sido el América. Cabañas y Esqueda dispararon con peligro, pero Chivas iba a ser otro equipo en la cancha. Michel seguía en plan grande.Entró Ramón Morales por Pineda, ovacionado Ramoncito por la afición rojiblanca. América respondió con la entrada de Beausejour por Esqueda, el número 21 de las Águilas se fue enojado, hasta pateó la banca porque estaba dando un buen partido. La mejor llegada de Chivas llegó al minuto 72, con Omar Bravo. El delantero entró al área, disparó y tapó Ochoa. Vino el contrarremate y muy valiente el portero del América salvó su meta, aunque quedó lesionado.
Luis Ernesto Michel estaba convertido en figura. Cabañas tuvo otra más, similar a la de Bravo y ahora fue el portero del Rebaño, el que estiró la pierna para impedir que el paraguayo se reencontrara con el gol.
AMÉRICA
Guillermo Ochoa; Óscar Rojas, Juan Carlos Valenzuela, Aquivaldo Mosquera e Israel Martínez; Enrique Esqueda (Beausejour, 64'), Adolfo Rosinei (Silva, 83'), Pavel Pardo y Ángel Reyna; Daniel Montenegro (Martínez, 74') y Salvador Cabañas.
chivas
Luis Ernesto Michel; Omar Esparza, Jonny Magallón, Héctor Reynoso y Édgar Solis (De Luna, 23'); Sergio Amaury Ponce (Arellano, 2t), Xavi Báez, Édgar Mejía y Gonzalo Pineda (Morales, 62'); Javier Hernández y Omar Bravo.
Árbitro
Mauricio Morales.
Asistentes
José Luis Camargo y Alberto Morín. Cuarto: Marco Antonio Rodríguez.
Amonestados
América: I. Martínez (19'), Reyna (38'), Pardo (50'), Rosinei (52'), J. Martínez (89').
Chivas: Solís (11'), Mejía (38'), Magallón (88').

martes, 22 de septiembre de 2009

Mujeres taxistas


“Soy taxista y me siento muy bien con mi trabajo”.
Consuelo Díaz Ramírez es una mujer de 40 años de edad, casada, tiene tres hijos: Édgar Mauricio de 14 años, Karen del Rocío de 12 y Samuel Jaret de seis años.
Doña Consuelo, como es conocida entre sus compañeros, es un claro ejemplo de cómo las mujeres día con día se ocupan en aquellos oficios que tradicionalmente eran realizados por hombres.
Mujer taxista desde hace ocho años; actualmente trabaja en el sitio de Radio Taxis Los Ancianos, en el mercado de ese nombre, el cual está integrado por 25 trabajadores del volante, dos de ellos son mujeres: doña Consuelo y doña Chabelita. Comenta que en la terminal de autobuses de la línea OCC y en el grupo Quálitas hay dos compañeras más en taxi.
De acuerdo con información proporcionada por la Dirección de Transporte del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, en la ciudad capital circulan entre tres mil 300 y tres mil 500 unidades de transporte del servicio público en su modalidad de taxi. Dentro de ese universo, hay alrededor de 20 mujeres taxistas.
Es a raíz de una necesidad económica que doña Consuelo decide entrarle a la ‘ruleteada’. Egresada de la carrera de odontología, ejerció por algún tiempo, pero el nacimiento prematuro de su hijo más pequeño la obligó a renunciar a su trabajo. En consecuencia, la economía familiar disminuyó. Fue entonces cuando se le presentó la oportunidad: uno de sus sobrinos la apoyó para emplacar un carro y trabajarlo como ella dispusiera, con absoluta libertad.
Una gran oportunidad, pues a diferencia de un/a trabajador/a asalariado/a, doña Consuelo no tiene que pagar la famosa ‘cuenta’ del día ni tiene restricciones en cuanto al horario laboral. Ella dispone de su dinero y su tiempo.
“El carro es mío, entonces eso hace que las cosas se me hagan más fácil, pero una persona asalariada es un poco más difícil porque tiene que entregar una cuenta, es más rápida su actividad y es un poquito más difícil el desarrollo del trabajo”.
Pero, en contraparte, sí paga por la renta de la concesión; estamos hablando de tres mil 500 pesos mensuales.
Con el apoyo de su pareja, quien se dedica a la tipografía, doña Consuelo abordó su unidad, con el número económico 2221, y empezó su transitar por las calles de la ciudad atrás de un volante.
Sin embargo, su ingreso no fue fácil, quienes serían sus compañeros no vieron con buenos ojos su incursión en el transporte público. “Cuando entré había mucho rechazo, nos gritaban que nos quedáramos en nuestra casa, que ahí era nuestro lugar. Pero como ellos han provocado muchos accidentes, mucho abuso de confianza con el pasaje, nosotras hemos tenido más aceptación porque nos tienen más confianza”.
Ahora, el panorama es distinto, sus compañeros ya la aceptan, la relación de trabajo es bastante buena, incluso la estiman, y le ayudan a subir las cosas del pasajero a su taxi.
Muy amable y siempre con una sonrisa en la boca, doña Consuelo me relató su historia. De hecho, tuve la suerte de acompañarla mientras trasladaba un pasaje a la colonia Los Manguitos. Durante el trayecto del Mercado de Los Ancianos a dicha colonia, ella me contó parte de su vida:
“Un día normal para mí, yo me levanto a las cinco de la mañana, me pongo a hacer café, preparo la comida para la tarde, el desayuno lo prepara mi hijo (más grande), y me voy al trabajo; regreso a las nueve de la mañana para desayunar con mi hijo más chico y me retiro a mi trabajo otra vez. Cuando es tiempo de clases regreso 20 para la una de la tarde para recoger en la escuela a Samuel (primero) y a Rocío (después); me quedo comiendo en la casa y regreso a trabajar, hasta las cuatro de la tarde cuando entrego a mi compañero. De regreso a la casa hago las actividades de ama de casa, que es lavar trastes, planchar o lavar ropa”.
Doña Consuelo reconoce que como mujer “es muy pesada” la doble o triple jornada que puede llegar a tener: esposa, madre, ama de casa y taxista. “Llega un momento en que realmente ya no quieres nada, llegas muy cansada, pero la satisfacción que tienes de que mañana puedes tener algo (una solvencia económica) y descansar, eso te hace levantar más temprano y volver a empezar”.
Le gusta ser taxista “porque económicamente vivo muy bien y puedo tener algunos privilegios que muchas personas no tienen, en este caso, comprarme las cosas que yo quiera, llevar a mis hijos donde yo pueda llevarlos y más que nada poder ahorrar. Así como mis padres trabajaron y ahorraron para poder tener una solvencia económica, yo quisiera tener una vejez como la tienen ellos. Porque acá realmente sí se gana bien, estoy ganando aproximadamente, póngale bajito, bajito, 200 pesos diarios, serían seis mil pesos mensuales, que ninguna empresa se los da. Puede usted tomar sus tiempos, dedicarle tiempo a sus hijos y, en determinado momento, tiempo a su pareja”.
Al día, regularmente, hace de 20 a 30 viajes en su turno, dependiendo la velocidad. Y si le va muy bien puede obtener hasta 900 pesos diarios, como los días de clases, días festivos y días de quincena. “Nuestra ventaja como mujeres es que no comemos en la calle ni tenemos ‘amigos’, no tenemos vicios”.
Según doña Consuelo, en el oficio de taxista tienen más posibilidades las mujeres que los hombres porque son “menos corruptas” y dan un “mejor servicio”. “A veces nuestros compañeros se quejan, pero nos eligen más; en la base nos eligen más por la confianza y porque no nos quedamos con las cosas, cuando a algún pasaje se le olvida algo, lo guardamos y lo devolvemos”.
“En mi caso, he sido más amable, un poco más justa en los cobros del pasaje, la gente me elige, he tenido bastante aceptación con el pasaje, y la verdad es bien divertido porque aparte de que nos echamos un taquito de ojo, también podemos compartir experiencias con lo que es la cocina, con las señoras que vienen acá, amas de casa. Nos cuentan algunos problemas, podemos aconsejarlas, hay muchas cosas que hemos aprendido tanto ellos como nosotros”.
- ¿Cómo está eso del ‘taquito de ojo’?
- El taquito de ojo es que a veces se sube un pasaje bien guapo y, bueno, también nosotras le damos ahí una miradita, de una manera que siento que es muy normal, la belleza existe y siento que admirarla no es pecado.
- En sus ocho años como taxista, ¿ha sido alguna vez víctima de asalto?
- Esa pregunta me la han hecho muchas personas, y realmente le doy gracias a Dios porque ahora sí sé que existe, yo llego a una iglesia cristiana y regularmente le suplico al señor que me guarde y yo he tenido una bendición tan grande que todos mis pasajes, todos, sin excepción de nombre, aunque los he subido tomados, a mí nadie me ha faltado el respeto, al contrario, la última vez que llevé a una persona tomada, me invitó un refresco. Fue una experiencia muy bonita porque pude hablar con él, me contó de la situación del por qué estaba tomando. Es una experiencia bastante bonita poder aconsejar a aquellas personas que en determinado momento andan perdidos por un vicio. En ocasiones también llevé muchachas que se drogan, eran de una banda, sin embargo me dijeron ‘doña consuelo, que Dios la bendiga’. Nunca me ha pasado nada y le doy gracias a Dios por ello. No se han querido pasar de listos conmigo, se ha visto que hay asaltos, abusos, pero en mi caso no, durante todo este tiempo de trabajo nadie ha abusado de mí.
Sí, se ven experiencias bastante tremendas, pero nosotros/as como taxistas tenemos que también ser muy discretos/as, como las secretarias.
Es muy bonito, a mí mi trabajo me encanta porque puedo conocer muchas personas, me relaciono con mucha gente, he conocido mucha gente aquí que me ha apoyado, y me siento muy bien con mi trabajo.
- ¿Por qué cree que se da esta relación entre taxista y pasajero?
- Sinceramente se da esto porque hay esa especie de confianza, pero a la vez también tienen ese desahogo. Por ejemplo, si usted confía en un amigo, tiene esa duda de que lo vaya ir a contar, pero a un taxista nunca lo va a volver a ver. Todo mundo se confiesa, y si no se confiesa cuando menos platicamos del ambiente, platicamos de esta gripa (refiriéndose a la situación actual que vive el país por el virus de la influenza humana).
- Pero, habrá personas también a quienes no les guste conversar.
- Sí, sí hay, pero me las pongo como reto porque de esas personas se aprende mucho, si ellas están calladas es porque algo esconden y no tienen esa confianza, pero cuando usted les da confianza y puede transmitir ese amor a sus semejantes, ellos se abren completamente y pueden decirle lo que ellos traen escondido, porque realmente cada persona trae un problema, un problema muy grande y una tristeza, que a veces es familiar, a veces económico. Pero realmente, cada persona que sube trae algo nuevo para nosotros/as y nosotros/as aprendemos mucho de cada uno de ellos. Yo he aprendido mucho.
- ¿Accidentes, ha tenido?
- Gracias a Dios ni uno, durante 20 años de manejo y ocho de taxista.
De hecho destaca que esta es otra de las razones por la que eligen más a las mujeres, porque son más cuidadosas al momento de conducir. “Tengo mucha precaución porque cuido mucho mi pasaje, porque ellos no tienen ninguna necesidad de que queden aplastados ahí por un accidente”.
En este momento, doña Consuelo hace una pausa para preguntar al pasaje que trasladaba si subía en determinada calle y la usuaria le respondió que hasta la siguiente.
Entonces, remata: “He tenido el privilegio de que me eligen, a lo mejor porque les caigo bien o simplemente porque les doy un buen servicio”.
Una vez llegado al destino, la colonia Los Manguitos, doña Consuelo saca de la cajuela las cosas del pasaje, cobra 30 pesos por el servicio y partimos de regreso a la base de Radio Taxis Los Ancianos.
Aprovecho el momento para preguntarle si como integrante de un sitio de radio taxis tiene algún tipo de derechos. “No tenemos derechos en el sitio, tenemos un seguro que se paga por medio de una empresa, por ejemplo, esta empresa es de Quálitas o AXA, tengo asegurado este carro, la empresa paga los beneficios del pasajero, mío y de mi carro”.
A punto de concluir la charla, doña Consuelo apunta que sus hijos están orgullosos de ella, incluso a su hija le gusta su actividad, al grado de haberle dicho que cuando sea grande, además de seguir estudiando, va a ser taxista, y pues “ya sabe manejar, yo les he enseñado”.
- ¿Cuál es su meta, hasta cuándo piensa dedicarse a este oficio?
- Mi meta es esta: yo pertenezco a una sociedad cooperativa, o sea, ya soy socia, y mi meta es emplacar, o sea, que el gobierno me considere una persona de lucha y que me dé mi juego de placas, y que no nada más a mí sino a mis compañeros que están luchando conmigo, porque hay personas ya grandes que han estado en este trabajo y no les han dado nada, les dan a los ‘pulpos’, a los que tienen más dinero, y a la persona trabajadora no se le ha dado.
Entonces mi meta es eso, salir emplacada, que el gobierno se fije en nosotros, que somos gente de trabajo, que nos dé la oportunidad también de tener nuestra concesión para ya no rentar, porque yo rento una concesión y el costo de una concesión son tres mil 500 mensuales, y si usted no paga a tiempo el concesionado es bastante estricto, nos recoge las placas y nosotros nos quedamos sin trabajo, así que nosotros tenemos que trabajar para pode pagar nuestra renta a tiempo; vivimos bajo esa tensión de que el concesionado nos va a recoger la concesión y nuestro carro va a quedar parado.
Finalmente, doña Consuelo asegura que en la actualidad “ya no estamos como para darnos tabúes, tener pena ni miedo, en este momento debemos apoyar a la persona que vive con nosotros, que es nuestro compañero, y debemos echarle muchas ganas porque nuestra familia en gran parte depende de nosotras”.
También dice que la mujer es “un poco más débil que el hombre”, pero precisa: “en el aspecto físico nada más, porque en lo espiritual somos más fuertes; yo considero que la mujer no debe ser cola, ni atrás ni adelante, a lado de un gran hombre hay una gran mujer. Entonces nosotras siempre debemos ser cabeza porque Dios nos ha hecho para que seamos algo fuerte, un ejemplo para nuestra familia, para la sociedad, y nos ha hechos especiales, somos madres de familia, eso es muy grande”.
“Hay mucha discriminación para la mujer, porque todavía no es aceptada en algunos medios; por ejemplo, la mujer a veces tiene que hacer más esfuerzo que el hombre, la mujer es maltratada también, está todavía bajo esa esclavitud; yo creo que es el momento de que nosotras como mujeres salgamos ¡ya!, ya no podemos quedarnos ahí sentadas”.
Al preguntarle sobre alguna anécdota que recordara en sus ocho años como taxista, no se le vino a la mente alguna, pero uno de sus compañeros del sitio narró la siguiente: “estaba ella sentada en su taxi y llegó uno y le dice: –señor, ¿cuánto me cob...-, y se quedó así (como congelado), porque no espera uno encontrar a una mujer taxista, y como el señor venía de atrás del taxi hacia adelante (no la había visto)”.
LA MAMÁ DEL AÑO
A diferencia de su compañera, doña Chabelita es asalariada, tiene que entregar la ‘cuenta’ del día y cumplir con un horario.
Este segundo caso es el de la señora Rosa Isabel Cruz Domínguez, de 47 años de edad, casada, tiene cinco hijos: Javier Antonio de 23 años, Celia Marisela de 19, Blanca Isabel de 18, Claudia Esmeralda de 17 y Salvador Antonio de 11 años.
Estudió comercio, es secretaria ejecutiva. Trabajó nueve años en un banco; luego tuvo tres embarazos seguidos, lo que le valió ser despedida. “Los jefes en el banco ya no te aceptan, cuando ya tuviste tu bebé te buscan para correrte, y en la primera liquidación que hubo me aventaron, estaba embarazada de la más chica. En ese tiempo, hace 17 años, no había tanto apoyo como ahorita para la mujer”.
Dejó de trabajar como ocho años y cuando retomó la actividad productiva ya no lo hizo ejerciendo su carrera, “ya no te aceptan por la edad, la mayoría de las secretarias son de 18 a 25 años; y yo creo que están mal, porque la edad que uno tiene ahorita es cuando es uno más responsable y es cuando menos nos aceptan en los trabajos, porque sí le he intentado”.
Hace un año, su esposo empezó a tener complicaciones en la salud: inflamación en el riñón; el doctor le recomendó reposo y que evitara trabajar en la mañana porque con el calor se le subía la presión. Esta situación hizo que doña Chabelita se convirtiera en la conductora del taxi con número económico 2364 del sitio Radio Taxis Los Ancianos. “Tenemos que sacar adelante a la familia. Por eso estamos aquí, batallando todos los días”.
Ella trabaja en la mañana y su marido cubre el turno de la noche. Su jornada laboral es de ocho de la mañana a cuatro o cinco de la tarde, de domingo a domingo, sin descanso.
“En la mañana me levanto a las seis, llevo a mi hija a la universidad, regreso a la casa, me baño, dejo el desayuno y me llevo al niño a la primaria. De ahí ya me pongo a trabajar hasta las cuatro o cinco de la tarde. Mi esposo hace de comer, él recoge a los de la mañana y lleva a las de la prepa en la tarde. Llegando a la casa, hago mi quehacer, si las niñas no pudieron lavar trastes, yo los lavo, a recoger la cocina, lavar mi ropa, todo lo que se hace, normal. Y en la noche yo voy a traer a las de la prepa. Nos repartimos responsabilidades”.
Sí es pesado combinar el oficio de trabajar detrás de un volante con las labores del hogar, “porque luego llego desfallecida, ya no quiero saber nada”.
Cuando se decidió por el oficio de taxista, en su primer día, su familia lo resintió. “Los primeros días que salí a trabajar, todos se quedaban preocupados, y mi hija la más chica sí se puso a llorar, me dijo ‘mamacita, que Dios te bendiga, cuídate’. Me fui triste, pero con valor. Poco a poco se han ido acostumbrando a este ritmo de vida, de que yo me voy a trabajar y siempre todos me echan la bendición”.
A doña Chabelita ya no le tocó lidiar con el rechazo de los compañeros varones cuando entró a ‘ruletear’. “Todos han sido muy amables conmigo, todos me respetan, me ayudan”. En cuanto al pasaje, “todo mundo me ha respetado, hombres y mujeres”.
“Los pasajeros me desean suerte y me dan ánimos, las propias señoras me dicen ‘felicidades señora porque se atreve a hacer cosas que no muchas podemos hacer; me da mucho orgullo que me digan eso. Y los varones igual, me dicen ‘señora, felicidades porque tiene usted agallas, porque yo que soy hombre le juro que no me subiría a un taxi”.
Doña Chabelita tiene que entregar diariamente una ‘cuenta’ de 170 pesos, más el tanque lleno de gasolina. “En un día flojo nada más sale para la cuenta y la gasolina”. Y a raíz de la alerta sanitaria por el virus de la influenza humana, “hubo un día que nada más saqué 80 pesos, me la pasé vuelta y vuelta, me acabé la gasolina y nada. Fue una semana completita que nos la vimos pero... Ahorita no está muy bueno el trabajo, está un poco bajo, pero a veces sí me quedan 100, 150, depende. Qué diera yo por tener mi concesión, rentamos placas. A ver si don Juan Sabines nos echa la mano y me consigue un carro y yo se lo voy pagando poco a poco”.
Por ser asalariada está esclavizada al taxi, pues la unidad en la que laboran ella y su esposo no es propia. “Porque cuando es de uno pues siquiera un día se puede descansar, pero aquí no, si descansas tienes que pagar la cuenta. De esto vivimos y no puede quedar parado (el carro)”.
Agrega también que es difícil ser mujer taxista porque hay muchos peligros, “no tanto que nos vayan a asaltar, sino que en el trayecto que lleva uno el pasaje, más los señores de los colectivos, se le avientan a uno, más si ven que eres una mujer, te quieren rebasar, se te meten; luego me hacen la parada y cuando vengo a ver, los amigos taxistas se clavan y me ganan el pasaje. Eso era al principio, ahora ya no tan fácilmente me dejo, ya agarré cayo”.
- ¿Ha tenido algún accidente?
- No, bendito Dios. Sólo que en una ocasión, un camión me tiró mi espejo, yo venía en la novena sur y pasó el número siete de Ocozocoautla, yo venía bien, él me rebasó, pasó muy duro, muy cerca de mí y me rompió el espejo que hasta la fecha, yo tuve que comprar mi espejo porque él no me lo quiso pagar.. Pero hasta ahí, eso es todo lo que me ha sucedido en el taxi”.
Doña Chabelita, una mujer muy alegre y optimista, cuenta que el ser taxista le permite, a la vez, ser “doctora corazón, enfermera, de todo”. Y nos relata cuatro casos que respaldan su aseveración:
“La vez pasada levanté a un señor que su esposa le había sido infiel, llore y llore, le empecé a hablar, ‘mejor cuide a sus hijos, no piense en ir a tomar’, y me escuchó el señor, gracias a Dios, lo llevé a su casa y me dijo ‘señora que Dios la bendiga, qué bueno que me regresó usted a mi casa.
“Otra señora que le quiso pegar a su mamá o no sé cómo estuvo la cosa, le dije ‘no, arrepiéntase porque a una madre no se le debe de levantar la mano’, ‘no, pero es que si usted la viera, se pone como loca’, ‘se ponga como se ponga mamacita’.
“En una ocasión, venía de los SECh y me hizo la parada un muchacho, pero me dio miedo porque (traía) sus uñas largas y negras, ora sí que el hábito no hace al monje, y ya empecé a platicar con el muchacho y le digo ‘oye, por qué vas así’, ‘es una moda señora, pero ni crea que soy malo’, dice. ‘Lo bueno que me levantó porque pasaron otros señores y nada más me quedaban viendo con unos ojotes y nadie que me levantaban’.
“Hay muchachas que van a la zona cero, me han hecho la parada y me dicen ‘no, disculpe’, le digo ‘a dónde ibas’, ‘es que yo trabajo...’, ‘no súbete, es mi trabajo, donde tú me digas yo te llevo; ay me fue contando su vida, que había quedado viuda, porque yo le pregunté por qué se había metido a eso, que se buscara otro trabajo; tiene tres hijos esa muchacha y me dijo que no podía trabajar en otra cosa porque no le alcanzaba lo que le pagaban en otro lado para mantener a tres niños”.
“No, si sucede de todo (en un taxi), es como para escribir un libro”.
- ¿Ha pensado dedicarse a otra cosa?
- Pues mire, yo ya fui, ora sí que, mil usos, porque fui taquera, fui cocinera y ahora soy taxista. Yo ya le probé de todo. Sé guisar muy rico, mi idea era poner una cocina económica, pero necesita uno capital y ahorita no contamos, tenemos muchos gastos con nuestros hijos en la escuela. Por el momento no piensa dejar de ser taxista, porque de eso vivimos”.
Además, dice gustosa, “mis hijos están muy orgullosos de mí, apenas hace como unos cuatro o cinco meses me gané un premio por la mamá del año; ellos me inscribieron a un concurso en la radiodifusora 720 AM”.
Doña Consuelo y doña Chabelita son dos mujeres afortunadas, pues en el tiempo que llevan de taxistas no han sido víctimas de la inseguridad ni han sido protagonistas de accidente alguno.
La voluntad de apoyar a sus parejas para sacar adelante a la familia hace que día con día estén detrás de un volante con la sonrisa a flor de piel.
Son mujeres luchonas, como muchas. Tuvieron valor para desafiar la realidad común del transporte público y lo tienen también ahora para levantar la mano y decir aquí estamos.

Papá soltero

Taxista de profesión. Papá soltero por convicción. Esta es la historia de vida de don Audón Gómez Tagua, hombre de 52 años de edad que tiene bajo su responsabilidad la crianza de sus tres hijos.
Hace 10 años, don Audón era empleado de gobierno. Desempeñaba una función que le absorbía prácticamente la mayor parte del día. Piensa que esa fue la razón que motivó a su entonces esposa a pedirle el divorcio. Ella también era burócrata.
Desde su separación conyugal en el 2003, su vida dio un giro de 360 grados. A diferencia de la mayoría de los casos de divorcio, don Audón se quedó con la custodia de sus tres hijos: los gemelos José Abel y Juan José, de 15 años de edad, y Audón Alejandro, de 10 años. Esto se dio así, por decisión de la madre.
“Yo trabajaba en gobierno, de ahí me divorcié y hasta hoy día hay vengo con mis hijos. Mi hijo me quedó muy pequeño, el que tiene 10 años ahorita, me quedó de cuatro años. Cuando me divorcié le preguntaron a la mamá si estaba dispuesta a dejar a sus hijos conmigo, ella dijo que ellos tomaron la decisión, o sea, nunca le importaron sus hijos. No peleó para nada la custodia.
“Esto es duro, es duro quedarse como papá soltero, sí es duro cómo me las arreglo en cuestión de ser papá y mamá. Pero yo me siento feliz con mis hijos, que se quedaron conmigo”.
Por conocidos, don Audón se ha enterado que su ex esposa dice que si lo abandonó fue “por irresponsable. ¿Irresponsable? Si fuera yo irresponsable no hubiera agarrado a mis hijos a mi cargo, porque no es un peso lo que se gasta para criar a los hijos”.
Por varios años, la mamá de los niños se desentendió de ellos.
“Durante un tiempo ella no tuvo hijos. No hubo ningún tipo de contacto. Nosotros llegamos a no tener ni para las tortillas, pasamos muchas cosas. En la escuela, mis hijos estaban estudiando, me decían que el director les pedía lo de la colegiatura, entonces llegaba yo a hablar con el maestro, -‘por favor director, le voy a pagar hasta el último peso pero dele clases a mis hijos’; siendo que en ese tiempo ella ganaba buen billete, pero preferimos morir de hambre, pasar lo que pasamos, pero no hacerle mención a ella, si ella nunca quiso”.
Es hasta hace poco que la mamá reaparece, intentando recuperar a sus hijos.
“Me quiso hacer un juicio en el DIF, me quiso quitar a mis hijos, fue a decir que como yo andaba borracheando, que los dejaba sin comer, abandonados, me metió un montón de cosas. Un abogado llamó a mis hijos y les preguntó si les pegaba, si les daba de comer, ellos dijeron que no les pegaba, que comían, que estaban estudiando y todo eso. Yo le dije al abogado que lo que la señora fue a decir no era cierto, la señora no le dijo que estamos divorciados, ella me firmó el divorcio donde me deja la custodia de mis hijos, ella lo aceptó. A raíz de eso ya no le hicieron caso a la señora cuando llegó otra vez, porque insistió”.
Luego, cuando la señora comenzó a buscar a sus hijos, ellos la rechazaron en un principio.
“Me decían: - pa’, ora no vamos a ir a clases. - ¿Por qué hijo? - No queremos ir. No me lo querían decir, pero yo me salía de trabajar y pasaba a la escuela a preguntar a los maestros cómo se portaban mis hijos, me dijeron: - es que viene una señora, entra, les habla, no le hacen caso y se esconden. A raíz de eso hablé con ellos, que me dijeran la verdad del por qué no querían ir a la escuela. - No pa’, es que está llegando la Lorena (porque así le dicen ellos, no le dicen mamá) a la escuela y no la queremos ver, ya se lo dijimos, pero llega”.
Entonces “hablo con el director, le explico mi situación: estoy divorciado, yo tengo la custodia de mis hijos, yo pago la colegiatura, así es que quiero que esta señora no entre, si usted cree garantizar la privacidad de mis hijos, si no los retiro de esta escuela y los pongo en otro lado; ahí fue que le cerraron las puertas a la señora”.
Sin embargo, ya a últimas fechas, la madre ha logrado entablar contacto con sus hijos.
“Últimamente es que le habla al niño (más pequeño) y salen juntos; en el escrito está que durante los 365 días del año ella puede pasar por sus hijos en su domicilio para sacarlos a pasear, desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche, así quedó estipulado en la demanda de divorcio”. Además, “yo sé que llega a las 11 a dejarle un refrigerio a la hora del recreo”.
Actualmente, don Audón es trabajador del volante, pertenece al sitio de taxis Diana Cazadora. A principios de 2007, por petición de sus hijos, renunció a su trabajo dentro del gobierno estatal para dedicarse al transporte público.
“Me pedían mis hijos que ya estuviera con ellos. A cada rato me decía mi hijo, uno de los gemelos, que yo renunciara porque ya no querían estar solos”.
Cada día, don Audón se levanta a las cinco de la mañana, lava trastes si quedaron de la noche anterior, da una barrida en la casa, saca la basura, prepara el desayuno de su hijo menor y alista la ropa de la escuela. A las siete de la mañana lo despierta, pues una hora después entra a la primaria. Al niño de 10 años lo deja en la escuela y a los gemelos en la estación del Heroico Cuerpo de Bomberos de Tuxtla Gutiérrez lado oriente, a donde asisten como voluntarios, en turno de 24x24. Posterior a eso, empieza la talacha en el taxi.
Cuando el reloj marca la una de la tarde va por su hijo al colegio, regresan a casa, comen y de ahí lo lleva un rato a casa de la abuela o se los encarga a los vecinos, mientras ruletea otro rato. Para de trabajar en el taxi hasta las seis de la tarde, regularmente.
Esta es la rutina de don Audón cuando sus hijos mayores están en la estación de bomberos. Pero cuando ellos están en su día libre, la cotidianidad varía un poco. En esos casos, después de dejar a su hijo menor en la escuela, va por los gemelos a la estación, regresan a su domicilio, preparan la comida, desayunan, “se va uno en el taxi (a trabajar) y con el otro quedamos haciendo el oficio de la casa, cuando regresa, se va el otro gemelo, y ahí lo llevamos”. Don Audón aprovecha esos días de “descanso” para convivir con su hijo más pequeño.
Así están organizados los cuatro varones de esta familia. “Así lo venimos haciendo y gracias a Dios creo que voy por un buen camino con mis hijos, porque lo que nunca llegamos a tener con esa persona (refiriéndose a la mamá), ahora somos felices”.
Al preguntarle su sentir sobre el hecho de que sus hijos gemelos hayan decidido entrar de voluntarios al Cuerpo de Bomberos, don Audón respondió que desde pequeños soñaban con eso. “Agarraban una garrafa de agua como de 20 litros, la llenaban, le metían una manguera, le prendían lumbre al periódico, jugaban que eran bomberos y que llegaban a apagar el fuego”.
Acepta que cada vez que los deja en la estación se queda preocupado, pero “ellos tomaron esa decisión, ellos quieren ser voluntarios”, entonces sólo puedo decirles “que dios los bendiga, échenle ganas, sean responsables”.
Compartiendo una anécdota familiar, don Audón relata: “una vez le di purga a uno (de los gemelos) y le hizo (efecto) al otro, entonces le tuve que dar al otro para que le hiciera (efecto a su hermano)”.
Finalmente, don Audón agradece a Dios por haberle dado la oportunidad de cuidar y criar a sus tres hijos, pues asegura estar “muy a gusto” con tenerlos consigo.
Y si bien sus hijos no le agradecen con palabras el acto de amor que tuvo para con ellos, lo hacen con demostraciones de afecto, pues “se me arriman, me abrazan y me besan”.
José Abel y Juan José entraron juntos como voluntarios al Heroico Cuerpo de Bomberos de Tuxtla Gutiérrez, en mayo del 2008. Ambos abandonaron sus estudios por incorporarse a las filas de los “tragahumos”. Sin embargo, podrían retomar la escuela porque la benemérita institución a la que pertenecen les brindará apoyo en ese sentido.
Los gemelos hablan de su participación como bomberos.
José Abel: “Me llamó mucho la atención, desde pequeños comenzábamos a hacer lumbres en mi casa y nosotros las apagábamos. De ahí, cuando supimos que había una oportunidad para entrar, pues no lo pensamos dos veces y aquí estamos.
“Nadie sabe si va a volver con su familia. En algún servicio de casa puede haber alguna explosión de gas y nadie sabe si puede sobrevivir.
“He participado en todos los servicios: pastizal, enjambre, fuga de gas, rescate de animal, casa incendiada, carro incendiado y rescate de personas. Cuando se está quemando una casa se está con el temor que puede haber un cilindro de gas y puede explotar. Cuando es un rescate de persona, uno se siente muy feliz porque la gente lo agradece”.
Juan José: “De repente me nació venir, porque un primo me había dicho que él está de voluntario. Me siento feliz, orgulloso, porque la gente nos ve como héroes. Lo que más me gusta es el peligro que hay, el riesgo, la adrenalina que corre en los servicios. Me gustaría agarrarlo de manera más formal, pero mis papás me dicen que lo piense porque es un peligro estar en esta corporación, por el riesgo que hay”.
Y sobre la relación que tienen con sus padres.
José Abel: “Nos llamó mucho la atención irnos con mi papá, estamos con él y nos sentimos más cómodos, salimos a pasear, todo el día nos la pasamos con él, (estamos) felices”. De la mamá: “De repente que salimos a verla a su casa o si no viene a la estación a vernos”.
Juan José: “La relación con mi papá es buena, nos llevamos bien, salimos a pasear, vamos a casa de mis tíos, de mis abuelitos. Vemos a mi mamá cuando vamos a casa de mi abuelita, a veces salimos a pasear con ella, es buena la relación. No me afectó mucho el divorcio de mis papás porque ya lo habían planeado, ya lo sabíamos nosotros también, poco a poco lo fuimos superando. Desde antes con mi papá teníamos buenas relaciones, nos llevábamos bien. Con mi mamá no era igual, siento más confianza con mi papá”.
En este mes de junio, una felicitación a todos los papás por ser pieza fundamental en el seno familiar, como proveedores de bienes y servicios, y como formadores de valores.
Y más allá de eso, un reconocimiento a aquellos padres que, como don Audón, hacen a un lado el orgullo, sortean dificultades y salen adelante como papás solteros, rompiendo esquemas tradicionales, pero no así, ese lazo filial que los une a sus hijos.Son ejemplo de responsabilidad, de lucha y de amor.

Cirugía plástica de nariz y senos


¿Te operarías para corregir algo de tu físico? Según el psicólogo Alejandro Meza Ojeda, casi un 95 por ciento respondería que sí.
Por vanidad o por salud, las cirugías plásticas están en auge en la entidad; sobre todo por lo primero.
Este boom que existe actualmente en Chiapas obedece principalmente al bombardeo televisivo sobre estos procedimientos quirúrgicos que provoca en las personas una elucubración mental: ‘si esas personas que aparecen ahí se lo pueden hacer, por qué yo no’.
Los seres humanos ponen énfasis en su apariencia física y para conseguir lo que quieren algunos acuden decididamente a quien puede resolver de manera radical lo que ellos perciben como un defecto: el cirujano plástico.
El especialista Mario César Paredes Zenteno confirma que las solicitudes de operación por razones estéticas han incrementado notablemente; en muchos casos porque las técnicas han mejorado y son más fáciles de realizar.
Anteriormente, en Latinoamérica, el procedimiento quirúrgico más frecuente era la cirugía de nariz. En la actualidad es el de aumento de senos, probablemente sea en un 60 por ciento el procedimiento más utilizado, en segundo lugar se ubican las lipoesculturas corporales y faciales, y luego las abdominoplastías (cirugía para remover el exceso de grasa acumulado en el estómago luego de haber dado a luz).
ESTEREOTIPOS, ACEPTACIÓN, AUTOESTIMA
Los estereotipos creados por los medios de comunicación generan evidentemente la necesidad de hacerse un cambio, explica el psicólogo Alejandro Meza Ojeda, fundador y presidente de la Agencia Latinoamericana para el Desarrollo Social desde la Perspectiva de Género, A.C.
Los modelos de mujeres que aparecen en televisión exigen en las representantes de ese género ciertas características sobre la forma y dimensiones de su cuerpo, de ahí la inquietud de arreglarse ya sea la nariz, el busto, las caderas, las manos, entre otras cosas, para verse más estéticas.
“Se vuelve una situación de mercadotecnia. Actualmente todos los comerciales ponen una rubia despampanante, casi anoréxica; explotan la imagen de la mujer, y en ese sentido pues muchas mujeres se han enganchado en ello; y para ser bien valoradas, físicamente hablando, piensan que deben de tener ciertas características”.
Asociado a lo anterior está el hecho de que las mujeres también recurren a la cirugía estética para agradar más a los hombres o a su pareja, en busca de una valoración y un reconocimiento que ellas no se dieron. “A lo mejor se casó con alguien que tenía fijación por unos pechos grandes y ella no los tenga tan grandes, y por lo tanto quiere hacer eso para que su pareja esté contenta”.
Igualmente está la cuestión de la autoestima, indica el experto. Cuando las mujeres no están contentas con ellas mismas y se descalifican por su físico. “Muchas mujeres dicen, lo he escuchado, que no les agrada el tamaño de pecho que tienen, otras dicen que están muy caderonas, siempre hay situaciones por las que no están conformes con ellas mismas, no se acaban de aceptar”.
En este caso se puede dar la frustración, al no aceptarnos tal como somos. De ahí que se busque mejorar y una opción es la cirugía estética. Cuando ésta se realiza hay un cambio sustancial en la autoestima de las mujeres, se sienten mucho más seguras, más confiadas, sienten que realmente están siendo lo que querían ser, cuando no habían podido serlo.
“En general, las mujeres se sienten bien con los cambios, se sienten más seguras, más atractivas, se generan muchos cambios a nivel físico y eso lo manifiestan en su seguridad a nivel sicológico. Alguien que no tenía pecho y de repente se puso sus implantes, se siente la persona más feliz y segura; se aumentó sus tallas y ya se atreve a usar blusas con escote; algo que antes le daba pena, ahora es algo para exhibirlo, para sentirse bien”.
Meza Ojeda comenta que cuando una mujer se ha practicado una cirugía plástica y se siente bien con los resultados, se crea la idea de seguir con el siguiente arreglo físico, y casi siempre termina haciéndolo, aunque hay mujeres que ni cambiando toda una gran parte de su cuerpo se sienten seguras.
“Se dan cuenta que no es suficiente solamente una cirugía, a partir de la primera comienza una serie de cirugías: si se arreglan el busto, a la siguiente vez se quieren poner botox en alguna parte del cuerpo, posteriormente inyectarse los labios”.
Dentro de las bondades que tiene una cirugía plástica para mejorar la apariencia física de las personas se encuentra el rejuvenecimiento. Se dice que con un procedimiento quirúrgico de este tipo se puede aparentar menos edad, unos 10 ó 12 años menos.
Para el psicólogo Alejandro Meza, recurrir a la cirugía estética para que una persona aumente su autoestima y seguridad es válido, en la medida que lo haga consciente y responsablemente.
No obstante, destaca que antes que todo deberíamos trabajar en aceptarnos, reconocer que nuestro cuerpo son las características de nuestras raíces, de nuestra familia, de la mezcla entre nuestros padres, a veces entre culturas, y como resultado de ello, nuestro cuerpo es como nuestro santuario, donde tendríamos que querernos tal y como somos, aceptar que nuestro cuerpo es bello.
AUMENTAN 60% LAS CIRUGÍAS PLÁSTICAS
El cirujano plástico Mario César Paredes Zenteno ejerce su profesión desde hace 18 años, con base en su experiencia afirma que “las cirugías se han incrementado mucho”.
Señala que actualmente hay un aumento muy considerable en la cirugía de aumento de senos, reducción de talla de la cintura (lipoesculturas corporales), rejuvenecimiento y embellecimiento facial (rellenos temporales en labios y pómulos) y los peelings (para mejorar la calidad de la piel). Estos dos últimos procedimientos, detalla, son ambulatorios, es decir de consultorio, “por eso ya son de casi como decir voy a ir al dentista o voy a ir al salón de belleza”.
En países sudamericanos como Colombia, Venezuela y Brasil, las niñas que cumplen 15 años tiene como regalo la cirugía de aumento de senos. México todavía no está a ese nivel, pero en cinco o 10 años lo estará, expone el especialista miembro de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica A.C.
Mientras tanto, anota que en nuestro país probablemente se están realizando 60 por ciento más procedimientos quirúrgicos en los últimos 10 años. “En muchos casos porque las técnicas han mejorado, son más sencillas y fáciles de realizar, y han surgido muchos procedimientos que pueden realizarse de forma ambulatoria, en el consultorio, el botox es uno de ellos, que es en la actualidad el procedimiento que se realiza con más frecuencia en el mundo entero”.
Y en la entidad seguramente se realizan más cirugías estéticas que a nivel nacional, “porque culturalmente siempre vamos un poco más rezagados; este boom que en el norte del país ya sucedió hace alguno años, actualmente lo tenemos en el estado de Chiapas, porque ahora ya le entran todos los canales de cable, donde ahora pasan no uno, sino tres o cuatro programas sobre cirujanos plásticos, sobre procedimientos de cirugías plásticas”.
Paredes Zenteno refiere que dependiendo la ciudad, el cirujano y el hospital, el costo de la cirugía de senos es, en promedio, de 40 mil a 100 mil pesos. Mientras que la cirugía de nariz cuesta de 30 mil a 60 mil pesos.
Para que una persona pueda practicarse una cirugía plástica debe ser mayor de edad o tener el permiso de sus padres, tener el deseo de realizarse el procedimiento o algún problema de salud y estar clínicamente sana.
Los riesgos en un procedimiento quirúrgico de este tipo son mínimos; los más frecuentes son una infección o un hematoma, complicaciones que generalmente tienen solución cuando se está en manos de un especialista.
A nivel nacional existe la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva A.C. (AMCPER), institución que valida la calidad de sus agremiados con los estándares más altos de calidad, ética y responsabilidad, y el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, organismo que regula quiénes están autorizados para ejercer la cirugía plástica.
En el estado de Chiapas hay siete cirujanos plásticos certificados por el Consejo Mexicano, seis de ellos ejercen en Tuxtla Gutiérrez y uno en Tapachula.
El doctor Mario Paredes alertó a la gente para que tenga mucho cuidado y no acuda a establecimientos informales con personas sin preparación y sin escrúpulos porque se encontrarán con sorpresas muy desagradables. “Incluso les van a inyectar aceite de cocina, aceite de carro, medicamentos que no son para ese uso, cosas que incluso a las pacientes les cuestan mutilaciones terribles de la piel y de los músculos donde esto es aplicado, que tienen que estar seis meses en terapia intensiva e incluso les puede provocar la muerte”.
Anteriormente, eran las mujeres jóvenes el segmento más demandante de cirugías para el aumento de senos, pero hoy día comparten créditos con mujeres adultas (50-50%) que quieren levantarse o reducirse el busto.
“Este es un cambio generacional importante. Las jóvenes están empezando a operarse y se van a seguir realizando pequeños procedimientos toda su vida, pero personas de edad más avanzada, que nunca habían tenido la oportunidad de hacerse un procedimiento de cirugía plástica, actualmente están acudiendo a un cirujano plástico para mejorar su apariencia”.
El especialista en cirugía plástica considera que una mujer mejora su apariencia porque quiere tener mejores herramientas para enfrentarse a la vida y para sentirse mejor.
“A algunas personas no les agrada algún huesito que tienen en la nariz, un cúmulo de grasa que tienen en el abdomen; quieren sentirse mejor, en primer lugar, con ellas mismas, como consecuencia de esto, de una persona que se siente mejor con su propio cuerpo, con su imagen, que es mejor aceptada por sí misma y está más contenta con ella misma, va a tener una mejor actitud ante la vida, ante las demás personas, se interrelacionan de una manera más adecuada, son personas más satisfechas que tienen más probabilidades de éxito en la vida porque muchas cosas se dan por la primera impresión”.
SÓLO UNA QUEJA POR CIRUGÍA DE SENOS: CECAM
La Comisión Estatal de Conciliación y Arbitraje Médico (CECAM) es un organismo descentralizado de la administración pública, con plena autonomía técnica para emitir sus acuerdos, que busca resolver las inconformidades que se presentan, de manera breve y sencilla. Su función es conocer y resolver quejas en contra de actos, hechos u omisiones que se susciten dentro del territorio chiapaneco, entre usuarios y prestadores de asistencia médica, particulares o públicos.
El comisionado estatal de la CECAM, Octavio Orantes Ruiz, expresa que una inconformidad puede presentarse por teléfono o por internet, pero tiene que ser ratificada personalmente, para ello, el usuario debe presentar cualquier documentación que avale la relación médico-paciente y que esté ligada con el acto por el cual se queja del prestador de servicios.
El prestador de los servicios no necesariamente tiene que ser un médico, puede ser un químico, un radiólogo, una enfermera; todo aquel que en determinado momento tenga relación con el paciente.
Orantes Ruiz apunta que cuando alguna persona requiere los servicios de la CECAM, de entrada se le denomina inconformidad, y en esta etapa muchos casos se resuelven con una simple llamada telefónica al médico o a la unidad involucrada. Pero hay ocasiones en que los usuarios piden una explicación más detallada o la reposición de dinero, y es entonces cuando se levanta un acta y se constituye la queja; esta etapa es más formal, pues sigue un proceso, el cual puede derivar en una acción conciliadora o de arbitraje.
La conciliación consiste en que una vez constituida la queja, se concierta una cita entre médico y paciente para que entablen una conversación respetuosa, sin que nadie tenga predominio sobre el otro, y traten de llegar a un arreglo armonioso sin traspasar a lo penal; que finalmente es la meta de la CECAM.
Cuando ni medico ni paciente ceden en su posición, esto es, cuando el primero no acepta haber tenido culpa y el otro no admite que está pidiendo algo que no es, entonces la CECAM propone el arbitraje; fase “más profunda” en la que se pide al usuario toda la documentación que tenga en relación al caso.
Una vez recolectados todos los documentos, la CECAM no juzga el asunto, sino que solicita la opinión de especialistas; pide tres opiniones diferentes de distintos colegios médicos de Tuxtla Gutiérrez; cuando alguno de ellos no puede verter su punto de vista, entonces se recurre a otras entidades federativas, considerando que la CECAM pertenece al Consejo de Comisiones de Arbitraje Médico de México.
“Cada vez que se pide opinión a un colegio local o a una comisión estatal se borran nombres, logotipos, todo, de tal manera que quien lo va a juzgar, juzgue los hechos sin importar si fue Juan Pérez o Luis García; se juzgan hechos”.
Ahora bien, cuando la parte quejosa solicita acción penal porque reporta, por ejemplo, un fallecimiento, se les orienta para que acudan a la instancia de procuración de justicia, que es la realmente competente, porque la CECAM no es una oficina punitiva, sino conciliadora.
Según el informe de actividades de la CECAM correspondiente al año pasado, se atendieron 342 asuntos. En lo que va de 2009 lleva 79. Los prestadores de servicios más acusados son en las especialidades de ginecobstetricia, ortopedia y odontología.
En el 2008, por cirugía plástica y estética sólo se presentó una inconformidad, la cual tuvo que ver con una cirugía de senos. “La paciente decía que no le habían quedado asimétricos los pechos, que el pezón de uno estaba más alto que el otro; lo examinaron médicos acá, se tomaron fotografías, se mandaron a tres especialistas y opinaron que era una cirugía bien hecha. No procedió (la queja)”.
Sobre este caso que llegó a la instancia de arbitraje, Orantes Ruiz agrega: “Para juzgar a un cirujano plástico, tiene que ser un cirujano plástico, malamente lo juzgaría un ortopedista, tiene que ser alguien de la misma especialidad, y que además esté registrado en un Consejo Nacional para que tengamos la certeza de que ese individuo realmente conoce lo que está haciendo”.
Y aconseja a aquellas personas que piensen practicarse un procedimiento quirúrgico: escoger bien al cirujano plástico. Para tal efecto, indica que en internet, en la página web de la Secretaría de Educación Pública (www.sep.gob.mx), hay que ubicar el apartado de la Dirección General de Profesiones, donde se puede consultar con la cédula profesional del médico si éste realmente está certificado o no.
“Si alguien no certificado viene aquí con nosotros y es acusado, nosotros tenemos la obligación de ponerlo en consideración de la SEP, de la Secretaría de Salubridad y el Ministerio Público: el doctor fulano de tal no está registrado como certificado y está haciendo operaciones de cirugía plástica”.
El médico pediatra puntualiza que esta situación se presenta mucho en la capital chiapaneca, es decir, “gente que no es de la especialidad, sin embargo hace cosas de esa especialidad”.
“ME VEO MEJOR... ME DIO SEGURIDAD”
“Liliana” es una joven de 26 años que vive en unión libre con su pareja y es madre de un niño de siete años. Ella nos cuenta cómo hace tres años decidió someterse a una cirugía para aumentar el tamaño de sus senos.
“El gusto siempre lo había tenido, quizá desde la mayoría de edad cuando veía en la televisión a las artistas y decía yo quiero estar como ésas, pero no pensé que realmente me lo iba a hacer algún día, era sólo una idea pero no pasaba de ahí, nunca pensé en gastarme ese dinero en una operación.
“Lo hice por lo que me pasó con mi marido, tuvimos un problema, lo encontré con una mujer muy guapa físicamente, una cara muy bonita, un cuerpo perfecto, nunca lo voy a olvidar, una cintura diminuta, un busto enorme, unas pompas ya no te digo, un cuerpo de televisión. Lo encontré con ella y fue fatal para mí, lo sufrí mucho.
”A raíz de esa sorpresa que me llevé, me sentía muy mal, ya no quería dormir con él, que me viera desnuda mucho menos, de hecho mucho tiempo estuve sin tener intimidad con él; me levantaba mucho más temprano que él y me arreglaba como si fuera a ir a una fiesta, me enzapatillaba, me maquillaba y súper peinaba para cuando él se despertara me encontrara arreglada.
“Después de ese problema que tuvimos, le exigí que me pagara la operación de busto. Le dije: -¿eso te gusta, así te gusta? Entonces me pagas una operación de busto. Porque antes de la operación yo usaba la talla más chica, que ya ni me acuerdo cuál era; la que uso ahora, ni es mucho, es 34, pero yo usaba la talla más chica y con relleno, o sea, no tenía nada de busto; y lo veo a él así, con una mujer así, me traumé, y le exigí que me pagara la cirugía.
“(La operación) me costó 28 mil pesos, porque el doctor es muy amigo de una amiga, ella me lo recomendó; ella estaba recién operada, vi que le quedó muy bonito y lo hicimos, en México... Sufrí mucho, después que se me empezó a pasar el efecto de la anestesia, empecé a sentir mucho dolor, me dolía muchísimo la espalda, el pecho; para dormir, lloraba toda la noche, o sea, nada más mover el dedo del pie, yo sentía que se me estaba destrozando la espalda; fueron tres noches que me la pasé llorando de tanto dolor de espalda.
“Pero la verdad a veces siento ganas de aumentarme otra talla, pues como que casi ni se nota, pero no sé si lo vaya hacer. El dinero me lo impide, pero no sé, a lo mejor vaya a tener otro hijo, entones después de eso tal vez me dé otra retocada.
”Me siento mejor al estar con él, porque es súper admirador de la anatomía de la mujer, tiene una fijación brutal con eso, entonces yo me siento mejor cuando estoy con él íntimamente, y sí, noto que es diferente a antes. Me siento diferente yo y lo siento diferente a él de cuando no estaba operada, está más contento ahorita.
”Me veo mejor, con una blusa pegadita antes parecía espalda adelante y atrás, y ahora ya no. Me dio seguridad, y más después de eso que realmente no lo supero todavía.
”Después de un año que me operé, empecé a sentir molestias, me preocupé, de hecho me toqué y sentía como bolitas, me fui al doctor, me dijo que el implante estaba bien, que no tenía nada. Hace poco volví con la misma inseguridad, me siento bolitas, fui otra vez con el doctor, y para que estuviera tranquila me mandó hacer un ultrasonido hace apenas unos días, y todo salió bien. El doctor lo que me explica es que como el implante es de gel de silicón, al tocar es como una bolsita llena de gel, entonces al tocar vas haciendo como ondas, eso es lo que me siento, pero no es que tenga bolitas ni que el implante esté mal formado.
”No perdí sensibilidad, la cirugía me la hicieron abajo del busto, se puede hacer en lo que es el pezón. El doctor me sugirió abajo del busto, porque en el pezón queda más estético, porque en lo café se pierde la cicatriz, pero pierde sensibilidad el pezón, por eso elegí hacérmela abajo.
”Todo normal, me impresiona porque me toco y siento lo mismo que antes. Si me golpeo duro, me duele, todo es normal, la verdad que estaba impresionada porque todo es igualito, has de cuenta que es tuyo, y no hay ningún problema tampoco para amamantar a un bebé. Te tienes que golpear extremadamente duro para que se te explote, o sea, por un choque, un abrazo, un pelotazo, por nada de eso se te va a ponchar”.
“NO ME SENTÍA A GUSTO CON MI APARIENCIA”
“Elizabeth” tiene 32 años, es casada y tiene dos hijos. Hace ocho años gastó aproximadamente 22 mil pesos en una cirugía de nariz. “Lo hice por decisión propia, no me sentía a gusto con mi apariencia, tenía muchas ganas de cambiar ese rasgo de mi cara que no me gustaba y cuando logré juntar el dinero necesario, decidí operarme”.
Después de la operación, “pues sí, te sientes rara y piensas que la gente te queda viendo mucho, pero ahora creo que simplemente te miran porque llevas una especie de curita en la nariz, o es que en mi caso me sugestioné, pero conforme pasaron los días me fui acostumbrando a mi nueva apariencia. Me sentía más segura de mí misma.
“Mis amigos y conocidos siempre me dijeron que me había quedado muy bien, nunca escuché que dijeran lo contrario, no sé si atrás de mí dijeron otras cosas.
“La verdad, creo que sí me realizaría una nueva cirugía, pero tal vez lo haría en una edad mucho más avanzada y si tuviera los recursos económicos necesarios para ello, tal vez una operación de senos o cirugía facial, sí me gustaría.
“Quedé muy contenta con el resultado, y a pesar de que algunas personas que ya se habían hecho una cirugía en la nariz me dijeron que era muy doloroso, en mi caso, no fue así, creo que la ciencia y la tecnología han avanzado tanto que hoy en día no hay peligro, siempre y cuando te cerciores de que estás en manos de un profesional”.